Oncology Thrombosis Risk 4: Tratamiendo de soporte: eritropoyetinas, glucocorticoides y antiinflamatorios no esteroideos

Fecha de publicación:
2020-10-16LL
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2020-10-16LL
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Artículo

Los pacientes oncológicos tienen un riesgo aumentado frente a la población general de sufrir un evento trombótico por el estado de hipercoagulabilidad asociado a la propia neoplasia, a la que se suman otros factores relacionados con el paciente y con los tratamientos empleados. Por tanto, y dada la importante morbimortalidad relacionada con la enfermedad tromboembólica (ETE) en estos pacientes, resulta crucial reconocer el riesgo que asocian fármacos tan habitualmente empleados en nuestra práctica clínica como los agentes estimulantes de la eritropoyesis (AEE), los glucocorticoides y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Se recomienda el empleo de AEE con cautela en pacientes que presenten otros factores de riesgo de ETE, y limitar su uso de manera individualizada en pacientes con anemia en tratamiento con quimioterapia y con intención paliativa. Así mismo, no existen datos que avalen la profilaxis primaria con heparina de bajo peso molecular (HBPM) o antiagregantes al inicio del tratamiento con estos fármacos. El riesgo de ETE es directamente proporcional al empleo prolongado y a las altas dosis de glucocorticoides.

No se dispone de evidencia científica, en el momento actual, que recomiende la tromboprofilaxis en pacientes con tumores sólidos en tratamiento esteroideo. Sin embargo, en el mieloma múltiple la profilaxis con antiagregantes y HBPM ha demostrado beneficio en términos de reducción de los fenómenos tromboembólicos, por lo que se recomienda su empleo en aquellas situaciones en que se precise administrar dexametasona a dosis altas junto con talidomida o lenalidomida. Por su parte, el empleo de AINE frente a otras opciones debería valorarse en función del beneficio frente al perfil de efectos secundarios graves (riesgo cardiovascular, renal y gastrointestinal), recomendando siempre la menor dosis y el menor tiempo posible (ibuprofeno, 1.200 mg/día, o naproxeno, 1.000 mg/día), junto con un inhibidor de la bomba de protones) y desaconsejando su administración en pacientes en tratamiento con ácido acetilsalicílico a dosis bajas.

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